Franciscanos de Alcázar de San Juan (II)

Publicado: noviembre 3, 2011 en Persecución religiosa

El Sr. Fiscal Instructor se dirige Alcalde y Juez Instructor de Alcázar de San Juan para que manifiesten a la fiscalía qué organismo funcionó con el nombre de “El Refugio” en época marxista en dicha localidad, forma de actuar del mismo y personas que lo componían y reciba declaración al Lego del Convento de Franciscanos para que manifieste las circunstancias que ocurrieron en su detención, personas que intervinieron y que aporte cuantos datos estime necesarios.

El Ayuntamiento, el 17 de febrero de 1941, contesta diciendo lo siguiente:

Tengo el honor de contestar a su respetable oficio de 5 del actual para manifestarle que en esta localidad no funcionó ningún Organismo en época marxista con el nombre de “El Refugio” pues únicamente lo que existía con este nombre era un local donde en periodo normal se refugiaban los pobres transeúntes, y en época marxista lo utilizaron en los primos meses para recluir a las personas que detenían, entre las cuales se encontraban los religiosos de las varias Órdenes que había en esta Ciudad, que fueron después asesinados. Y, en cuanto a la declaración del lego del Convento de Franciscanos Fray Isidoro, no ha podido llevarse a efecto por no residir en esta localidad teniendo noticias de que se encuentra en Madrid en un Convento de Padres Franciscanos.

Dios guarde a V.I. muchos años.

Alcázar de San Juan, 17 de febrero de 1941.

 El 11 de septiembre de 1942, el Sr. Fiscal Instructor se dirige al Sr. Juez de Instrucción nº 5 de Madrid –Sr. Martínez Vázquez- para que cite a declarar el lego Isidoro. La declaración que hace es la siguiente:

Declaración de Fr. Isidoro Álvarez Hernández

Fuimos detenidos el día 22 de julio del 36 y conducidos a la Capilla del Cementerio de  Alcázar de San Juan, habilitada para prisión.

Después de sufrir toda clase de calamidades, el día 26 del mismo mes, por la noche en dos grupos de 7 y de 8 respectivamente, en la calle contigua al cementerio, fueron todos, a excepción del firmante, fusilados.

Sin poder explicar cómo pude salir ileso del nutrid tiroteo, máxime teniendo del brazo  a un compañero a quien manifesté mi deseo de morir con él y que murió a los pocos momentos, por natural instinto de conservación y aprovechando la oscuridad de la noche (era la una de la madrugada) pude huir perseguido por los disparos y sin que ninguno me tocara, a las afueras del pueblo y después de vanas tentativas para escapar hacia mi pueblo de origen (Villacañas) fui detenido el día 27 por la tarde por unos segadores y conducido al Ayuntamiento de Alcázar. El pueblo que presenció, desde la plaza, mi detención pidió que se me perdonase la vida, porque (según ellos) podía ser considerado un trabajador más, por haber estado desempeñando durante 34 años el oficio de potero, sastre, albañil, etc… en dicha localidad donde era conocido de todas las clases sociales.

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